Un buen intento con margen para mejora. 

Por: Roger Rivero

Hace solo unas semanas, el director ejecutivo de la marca alemana Volkswagen concedió una extensa entrevista al popular espacio periodístico 60 Minutos, de la cadena de televisión norte americana CBS.  

Aprovechó Herbert Diess para, tenuemente, despejar algo de los “gases tóxicos” que aun puedan permanecer en la atmósfera luego del escándalo de las emisiones de sus motores diésel en el 2015. Explico la estrategia del fabricante para sobrepasar los desafíos del mercado Norte Americano, y, sobre todo, delineo la estrategia de evolución hacia un futuro meramente eléctrico de Volkswagen.

VW es uno de los fabricantes que se ha tomado en serio la idea de transfigurar su producción únicamente a autos eléctricos, comprometiéndose a ser neutral en emisiones de carbono para el año 2050. 

El nuevo ID.4 es el primero de varios vehículos eléctricos de Volkswagen, construido sobre el nuevo chasis o plataforma de vehículo eléctrico modular de VW.

Probamos esta semana el ID.4 Pro S, un SUV eléctrico que si bien hace muchas cosas acertadas, también enseña deslices que le impiden llegar a la postura de otro eléctrico reseñado por nosotros hace unas semanas, el Hyundai Ioniq.

Desde afuera y por dentro

Desde el exterior es casi imposible encontrar diferencias entre el ID.4 y su versión Pro S. Como ocurre con la mayoría de los productos del principal fabricante de automóviles alemán, el ID.4 tiene un estilo sencillo. Descontando el trabajo de luces, este SUV compacto es ordenado y de apariencia sobria, sin la emoción visual exterior que uno podría esperar del primer producto diseñado exclusivamente como un EV o auto eléctrico.

En el interior destacamos la amplitud, tanto al frente como para los viajeros. Los asientos son cómodos y la calidad es sobresaliente, ofreciendo la posibilidad de obtenerlos con masaje incluido.  Hay patrones geométricos en muchas de las superficies que le distinguen del resto de interiores de VW. Además, hay suficientes plásticos blandos y materiales de calidad para también distanciarse de algunas terminaciones meramente aceptables del fabricante.

Nuestro ID.4 Pro S de prueba traía un techo solar masivo, en toda la extensión del interior. Aplicaron soluciones ingeniosas de almacenamiento en la consola central, que es espaciosa y configurable, mientras que el espacio reservado para carga también es generoso, con 30 pies cúbicos.

Equipamiento y seguridad

Creo que las mayores áreas de perfeccionamiento se concentran en la tecnología del ID.4, por las deficiencias que muestra y las consecuentes frustraciones que provoca.

Si bien el exterior no hace esfuerzos por sobresalir, en materia de tecnología tratan de juguetear con el futurismo, dotando al ID.4 de “botones” táctiles capacitivos, para reemplazar todos los botones y perillas físicos de la consola central. Estos botones táctiles no están iluminados, por lo que operarlos en la oscuridad se convierte en un reto.

La cámara de video en reversa es una de las peores que he visto, generando un estiramiento innecesario en los bordes que, más que ayuda, es estorbo.

El software del sistema de información y entretenimiento es el “Volkswagen’s Discover Pro”, que se revela en una pantalla táctil de 12 pulgadas. La aparente sencillez inicial que me agrada se trastoca en senderos más complejos para navegar y encontrar opciones tan necesarias como la programación horaria para la carga. Pasé un buen rato intentando encontrar esta opción, hasta que desistí. Por otra parte, la reacción de respuesta del sistema también es algo aletargada.

La información de conducción, como la velocidad, marchas, presión de los neumáticos o el rango de conducción restante, se muestra en una pequeña pantalla de información del conductor que llaman ID.Cockpit.  Está colocada tras el volante y se mueve cuando ajustamos telescópicamente este, lo que reduce la necesidad de distracciones fuera de la carretera.

Para superar en algo toda esta adversidad tecnológica, sería justo reconocer que este vehículo, trae de forma estándar la lista de prestaciones de seguridad más grande que creo recordar. 

En la carretera 

ID.4 viene en versión Pro con tracción trasera o AWD Pro S como el de nuestra prueba. La diferencia, además de AWD, es que hay un motor eléctrico delantero y otro trasero para el Pro S, dotando a este modelo de 295 caballos de potencia. El modelo de tracción trasera tiene solo 201 caballos.

Como habitualmente sucede con los vehículos eléctricos, este Volkswagen tiene una buena cantidad de par de torción, 339 libras en el Pro S, lo que se traduce en una impresionante velocidad de aceleración. El vehículo responde cuando aceleramos desde cero, aunque su entusiasmo disminuye notablemente a velocidades más altas. El ID 4 es ágil, pero no es un vehículo eléctrico de alto rendimiento, imposible de comparar con un Ford Mustang Mach-E o Tesla Model Y.

Gracias a su peso de casi 5,000 libras se siente plantado. Se conduce como un automóvil de lujo por lo silencioso, con algo de balanceo en los giros, pero nada que sobresalte. La dirección es tan benigna como cabría esperar de un SUV convencional.

Una de las opciones que disfrutamos de los autos eléctricos, el conducir con un solo pedal, está ausente aquí.  Si bien hay una opción de conducción “B” o break, que aprovecha al máximo el frenado, cuando el auto está por detenerse se desactiva, provocando un aumento ligero de velocidad y no una completa parada como sucede con otros autos eléctricos. En un par de ocasiones casi derribo la puerta del garaje en casa, algo que me hubiese provocado más problemas que un libro de álgebra. 

El modelo RWD o de tracción trasera tiene un alcance de 260 millas con la batería cargada, mientras que el alcance del AWD es de 250 millas, aunque sabemos todos los factores que pueden hacer que estos números disminuyan.

Un tomacorriente estándar de 120 voltios (como el de mi garaje que casi derribo) agrega lentamente alrededor de 1 a 1.5 millas por hora de carga, unas 18 millas o 29 kilómetros en 12 horas. Con un cargador de 240 voltios más que duplicarían esos números.

La batería del VW ID.4 está cubierta por una garantía de ocho años o 100,000 millas (160,934 kilómetros). VW afirma que la batería conservará al menos el 70 % de su capacidad original al final de este período de garantía.

Para escoger

Va a encontrar al Volkswagen ID.4 en dos versiones. El ID.4 Pro que comienza en $41,230 dólares y el Pro S como el que probamos por $45,730, lo que no parece un precio exorbitante para un auto eléctrico. 

Entre los competidores, el ID.4 se enfrenta al Chevrolet Bolt EUV, Ford Mustang Mach-E, Hyundai Kona Electric, Kia Niro EV, Kia EV6 y nuestro eléctrico favorito hasta el momento, el Hyundai Ioniq

Concluyendo

Con el nuevo ID.4, Volkswagen está lanzando el primer fruto de su inversión multimillonaria en propulsión electrificada. Hace lo que debe hacer, pero, no espere mucho más. Su interior es espacioso y de buen terminado, la tecnología de seguridad estándar es muy generosa con una marcha silenciosa que agradará a muchos.

Ciertamente, no es una mala opción, si está comprando un SUV totalmente eléctrico; aun así, probablemente haya mejores opciones disponibles en la actualidad, sobre todo ahora que modelos eléctricos siguen apareciendo con frecuencia. 

Roger Rivero es un periodista independiente, miembro de NAHJ, la Asociación nacional de periodistas Hispanos y de NWAPA, la Asociación de periodistas automovilísticos del noroeste. Los vehículos son proporcionados por los fabricantes como préstamo por una semana para fines de la reseña. De ninguna manera, los fabricantes controlan el contenido de los comentarios.